¡Qué pesados son los viajes de negocio!

Cuando era (más) joven, suponían una aventura. Ahora reconozco que tan solo suponen volver a ir otra vez al mismo sitio, “invirtiendo” muchas horas de tu tiempo, porque los viajes parece que siempre tienes que hacerlos en “tu tiempo” y no en el de la empresa.

Y lloro con medio ojo, porque he tenido la suerte de no hacer excesivos viajes, y los que he hecho, han sido a sitios agradables. Pero a estas altura de la vida, un viaje de negocios pequeño y corto como el de ayer, me cansa. ¡Aunque aproveché para hacer fotos! (pude tener media hora libre) Pero eso es ya otro tema que comentaré con fotos.