Ayer, cuando iba en el tren de madrugada (las 7:45 no se pueden calificar como otra cosa), me entretenía mirando a los compañeros de viaje. En mi vagón había de todo: la ejecutiva vestida con traje de chaqueta que sacó el portatil de la empresa (el wallpaper era corporativo) y no paró de leer y responder a los correos. También había otro “ejecutivo metrosexual” vestido de mmmh moderno ( también se podría decir que iba disfrazado de Toni Manero). Pero este solo intentaba batir su record personal en el solitario de Windows. Tambien se encontraban familias, una niña pequeña que iba (muy contenta) a Sevilla por primera vez, cicloturistas con la bici a cuestas,… de todo un poco.
Como os podeis dar cuenta, se me acabó la lectura a mitad de camino…
